Música para la madrugada 2: One last chance to make it real.

Melissa Etheridge dijó en el número 1066 de la edición americana de la Rolling Stone, para su especial de los 100 mejores cantantes, que Bruce Springsteen cuando canta “usa su cuerpo entero, pone enormes cantidades de fuerza y emoción y pasión”. Y todo esto queda claro al escuchar el primer tema de su obra maestra, Born to Run.


Siempre he pensado que la primera canción de un álbum tiene que ser algo que, como decía Freddy Mercury, “te deje sordo, ciego y con ganas de más”. Aunque tampoco tiene que ser la mejor canción del disco, porque sino sería una pena por el resto, o peor aún, que sea la mejor y aparente no serlo, porque sería un desperdicio de esfuerzo, algo así como una mujer bonita que se maquilla solo para ponerse un velo sobre la cara. Tiene que ser buena, llamativa, prometedora y una muestra digna de lo que vendrá después. Algo como Thunder road.

El tercer disco de Springsteen estaba destinado a convertirse en algo grande, según el propio autor de momento creció tanto que comenzo a devorar la vida de todos. Bruce, junto con sus técnicos, escondían las cuentas a los jefes del estudio, pues si de por sí grabar un disco no es barato, menos aún con tantas tomas como Burn to Run. En cuanto a las letras, durante todo el álbum se puede percibir un dejo de amargura, la misma historia de Thunder road es un poco triste, sobre un muchacho que se siente ahogado antes las pocas posibilidades de su ciudad natal y decidé salir, pero no sin antes hablarlo con su amor, intentando convencerla de que todos sus problemas podrán ser superados cuando esten en un mejor lugar.

We got one last chance to make it real
To trade in these wings on some wheels
Climb in back
Heaven’s waiting on down the tracks
Oh-oh come take my hand
We’re riding out tonight to case the promised land
Oh-oh Thunder Road oh Thunder Road

Springsteen, al igual que Dylan, deja que sus canciones tomen vida en el escenario, por eso en aquel video, que es el tema con el que abré también el dvd del concierto que se incluye en la caja de 30 aniversario de Born to run, solo se hace acompañar del piano, las ocasionales percusiones y su harmonica. Sin olvidar el instrumento más importante de todos, su voz. Es increible cuando el tema llega a la mitad y Bruce saca una voz dos veces aún más fuerte de lo normal, rozando el terreno dela opera, pero con un pie aún en la música pop.

Bruce Springsteen estaba en su máximo, componía letras memorables, la música no se quedaba atrás y acababa de lanzar su mejor disco, y fue a partir de ahi donde se ganó, con razón, su apodo de “The Boss”.

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